El término estrés es muy subjetivo,
tiene muchas implicaciones que hacen referencia a un estado indeseable de
preocupación, tristeza, irritabilidad, frustración, etc. Esta definición no
basta si buscamos entender cómo un individuo puede adaptarse a las demandas de
la vida diaria y aquellas
situaciones adversas que le ocurren esporádicamente.
Una de las razones por las que el
estudio del estrés posee un enorme interés desde el marco social de la salud, es
que diversas condiciones sociales, ambientales y personales pueden actuar como
agentes estresantes y modificar el estatus de la salud de los individuos.
De las definiciones más recientes de
estrés sobresale la planteada por Bruce
McEwen, (2000) él afirma que: El
estrés puede ser definido como una amenaza real o supuesta a la integridad
fisiológica o psicológica de un individuo que resulta en una respuesta
fisiológica y/o conductual.
Aunque se ha estudiado mucho cómo
repercute el estrés en las actividades
diarias, no es un tema reciente, pues las primeras investigaciones se
realizaron en la primera y segunda guerra mundial.
En
los últimos años ha surgido la necesidad de reevaluar los modelos conceptuales
tradicionales acerca del estrés. El desarrollo de nueva tecnología médica y de
laboratorio lo ha hecho posible, ahora sabemos que existen cuatro sistemas de
procesamiento de información los cuales interactúan permanentemente en los
seres humanos: la mente, el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema
inmune.
Las causas y consecuencias del estrés
son determinadas por rasgos individuales como la personalidad, vulnerabilidad,
empatía, la capacidad de
resistencia, la estructura cognitiva o por circunstancias ambientales ya que, no toda situación nueva, a la que sea
preciso adaptarse, es fuente de estrés.
Desencadenantes
del estrés.
Un estresor es cualquier cosa del
mundo externo que nos aleja del balance homeostático, la respuesta al estrés es
lo que hace nuestro cuerpo para restablecer la homeostasis.
Factores como las demandas del medio
(ruido, hambre, contaminación, dificultades económicas, sobreactividad o falta
de horas de sueño), psicológicos (problemas cotidianos, conflictos, eventos
traumáticos de la vida, vulnerabilidad, duelos, etc.), intrínsecos a la situación (cambio de casa o
escuela, pérdida del empleo o de un ser querido) o de atribuciones que hace la
misma persona (“creo que al maestro no le caigo bien”, “el jefe me pidió este
trabajo porque me quiere correr”), pueden ser universales porque son
independientes de factores culturales o psicológicos y otros estresores son
totalmente individuales, generalmente aprendidos.
También, existen factores
psicológicos que disparan el estrés por sí mismos o pueden hacer que un
estresor parezca más estresante, es decir, las variables psicológicas pueden modular la respuesta al
estrés, por ejemplo, la sensación de que las cosas están empeorando, sentir que
se pierde el control y se es vulnerable, no tener la oportunidad de descargar
la frustración que origina una situación estresante, etc. aumentan la respuesta
al estrés.
De manera general, las fuentes de
estrés se agrupan en estas categorías:
1.- Acontecimientos de la vida: en el desarrollo de la vida se presentan cambios
importantes que conllevan a dificultades, dichas dificultades plantean retos en
la vida del individuo, estos eventos comunes amenazan o alteran las actividades
normales; existen también contratiempos que están fuera del control de
individuo, por ejemplo, embotellamiento de tránsito que le impide llegar a
tiempo, ambiente hostil en el trabajo.
Estos contratiempos no son muy
importantes, pero las personas pueden sufrir varios durante el día; o dificultades
crónicas o sostenidas durante un lapso muy grande, por ejemplo, las
dificultades económicas, que plantean problemas que requieren una adaptación
diaria.
2.- Eventos traumáticos: Son situaciones de peligro excepcional que
salen del ámbito de las experiencias normales, como desastres naturales
(terremotos, inundaciones, etc.) o sociales (guerras, secuestros, etc.) y
accidentes (de avión, automóvil, etc.) Estas situaciones extremas producen
síntomas severos de estrés.
3.- Conflictos: Son otra fuente de estrés, que
suceden cuando la persona debe elegir entre varias metas u objetivos
incompatibles y que provocan estrés hasta que se llega a una decisión. El estar
en esta situación, provoca en el individuo la sensación de ansiedad, que es una
reacción de temor ante los estímulos estresores, la cual puede convertirse por
sí misma en una fuente de estrés.