Las referencias más antiguas acerca
de la domesticación de las ovejas, cabras y vacas se remontan hasta el año 10
870 A.P, 10 000 A.P. y 9 000 A.P respectivamente. Se señala que fue la cabra el
primer animal ordeñado y luego ello se extendió a la vaca, haciéndose en estas
últimas por detrás igual que las anteriores.
Las primeras informaciones acerca
del ordeño de esta última especie se remontan al 4 400 A.P., indicándose esa
fecha como el inicio de la explotación lechera en el mundo. Desde un punto de
vista histórico, la explotación lechera de los animales fue posterior, el
hombre inicialmente los domesticó para aprovechar su carne, lana y cuero.
La
leyenda del queso está altamente relacionada con zonas desérticas; se cuenta
que un mercader árabe para saciar su sed por el camino, coloco la leche de
cabra en odres (recipientes) hechos con estómagos de cordero; luego de unas
horas de viaje en camello por el desierto, se detuvo para tomar leche fresca,
observando para su sorpresa que, en lugar de leche había una pasta grumosa
blanquecina y un líquido amarillento, al probarlos notó que tenían un exquisito
sabor, el cual, sobresalía al comerlo con las frutas secas que acompañaban en
las provisiones para el viaje.
Este accidente constituyo uno de los grandes
descubrimientos tecnológicos de la humanidad, útil para la conservación de un
alimento ampliamente utilizado y de alto valor biológico como es la leche.
Desde entonces, los pueblos y regiones han hecho de la elaboración y disfrute
del queso una cultura, un arte y un placer.


