La Tortuga Milenaria
Aburrida de la lentitud de la
humanidad, la tortuga milenaria se fue a dormir panza arriba. Cuando despertó,
descubrió que no se podía enderezar y que el mundo se había convertido en un
sitio tan veloz, que nadie se detenía para ayudarla.
La tortuga milenaria
quería gritar, pero le faltaba el aire. Estaba a punto de morir aplastada por
el peso de su propio caparazón, inclusive la muerte se demoró en recetarle su
dosis de agonía.
A su lado, humanos iban y venían indiferentes a su martirio.
Pelotas rodaban perseguida por niños a los que los adultos apresuraban a
crecer. Los grandes plantaban flores a las que azuzaban a crecer lo más pronto
posible para poder arrancarlas. Sembraban vegetales que las personas se
impacientaban por cosechar para después tragárselas sin masticar y defecarlas
nuevamente sobre la tierra.
Debo confesar, que incluso yo me volví uno de esos
hombres que exprimen las horas del día hasta la última gota solo con la
esperanza de que la noche transcurra rápidamente, y una vez que amanezca,
sumergirme de nuevo en la rutina de incendiar las horas hasta que solo queden
cenizas que se puedan soplar. Puede ser que tampoco me hubiera detenido a
observar a la tortuga milenaria, ni ayudar a enderezarse de no haberme
encontrado en el camino con tu boca.
Fue por ella que, hipnotizado, descubrí la
hermosura consistente en esperar a que la tortuga se acomodara panza abajo otra
vez y diera su primer paso. Digamos que todos los días despertaba yo, pero
cuando llegaste, fue la primera vez que en verdad abrí los ojos.
Hoy degusto
con singular alegría la eternidad comprendida entre un segundo y otro, lo mismo
que dura uno solo de tus graciosos parpadeos. Hoy quiero demorarme en besarte
lo que se demora la vieja tortuga milenaria en dar uno solo de sus pasos.
Aprendí que quiero llevarme a los labios cada gota de tu hermosura sin desperdiciar
la más mínima partícula o permitir que se caiga un átomo de ti al piso.
Así
que, la próxima vez que me quede mirándote sin decir nada, no me preguntes qué
pienso. Solo es que la tortuga milenaria se ha ido a dormir y yo, hoy por lo
menos, no quiero despertarla.

La Tortuga Milenaria
Reviewed by
Anónimo
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21:56
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